"Bocadillos gratis para parados". "Comedor social para desempleados". Noticias que hasta hace poco tiempo no aparecían por la Prensa, hoy comienzan a ser habituales. Morosos, ERE, acreedores, suspensión de pagos, refinanciar deudas, quiebra, ... Conceptos y situaciones que en algunos casos conocíamos sólo de oídas se están convirtiendo día a dia en parte de nuestro vocabulario, y parece que por desgracia esto no llega a su fin.
De hecho, se ha conocido que el paro fuera del periodo estival que nos deja una respiro volvió a aumentar de forma escandalosa. Por lo que el total de inscritos en el INEM es ya de 4.481.859. Para rematar, a esto hay que sumarle que el número de afiliados a la Seguridad Social disminuyó en unas 69.000 personas por lo que el número total de afiliados bajó hasta 18.112.611.
El Gobierno se escuda en que el dato de julio es menos malo que el de junio, y que los números no son del todo alarmantes ya que hay que tener en cuenta que se está produciendo una importante incorporación de gente que solicita empleo por primera vez.Sea así o no, los datos no engañan, y actualmente el paro es hoy un 50% mayor que hace justo un año (casi 1.200.000 parados más) y de hecho estamos ante los peores números que se conocen desde el año 1996.
El gobierno intensifica nuevas medidas para intentar revertir todos estos datos o al menos conseguir que no vayan a más. La esperanza es lo último que se pierde, y habrá que confiar en que realmente tomen medidas que surtan efecto porque ya hay miles de familias que están empezando a pasarlo mal.
Mientras tanto la gente no se queda quieta y cada vez más se lanza a la calle buscando la ayuda de los que aún no han sido alcanzados por esta negra situación. Se multiplican por las calles del centro las personas que piden limosna, y aparecen nuevos mimos, estatuas humanas, músicos, vendedores ambulantes, ... Esto se pone muy negro, y el final del túnel no se vislumbra.
El gobierno intensifica nuevas medidas para intentar revertir todos estos datos o al menos conseguir que no vayan a más. La esperanza es lo último que se pierde, y habrá que confiar en que realmente tomen medidas que surtan efecto porque ya hay miles de familias que están empezando a pasarlo mal.
Mientras tanto la gente no se queda quieta y cada vez más se lanza a la calle buscando la ayuda de los que aún no han sido alcanzados por esta negra situación. Se multiplican por las calles del centro las personas que piden limosna, y aparecen nuevos mimos, estatuas humanas, músicos, vendedores ambulantes, ... Esto se pone muy negro, y el final del túnel no se vislumbra. Foto: Zapatero-El Pais/
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