22.11.16

Las etiquetas...

Luis Andrés Cisneros
Etiqueta, es un código de conducta que delimita las expectativas para el comportamiento social, de acuerdo con las normas convencionales vigentes dentro de una sociedad o grupo.

La división actual del espectro político entre ‘derecha’ e ‘izquierda’. No deja de ser una ambigüedad que, difícilmente, se acerca a la realidad. Ni todos los partidos denominados de ‘derecha’ comparten hasta la última coma los mismos puntos de vista, y lo mismo ocurre con los denominados de ‘izquierda’.

Y no digamos nada cuando, a esos dos sustantivos, se les añaden adjetivos, tales como, extrema, ultra, moderada, radical, civilizada, etc. etc. Con todos estos epítetos, nadie, absolutamente nadie es capaz de discernir solamente los diez puntos clave de cada uno de los partidos.

Por lo tanto, la calificación en etiquetas, se corresponde, de manera exclusiva, a la percepción que el emisor de dicha frase tiene sobre el partido del que opina. Por otra parte, ¿dónde se encuentra la frontera que divide a la izquierda de la extrema izquierda? ¿en qué parámetros tengo que fijarme para saber cuándo una ideología pasa de derecha a extrema derecha?

Los que lo tienen más fácil son los que se auto-denominan de ‘centro’. De momento, y sólo de momento, se salvan de que alguien tilde a ciertos componentes de extremo centro. Pero todo se andará, sólo es cuestión que desde el régimen ‘orwelliano’ en el que estamos sumidos, se entienda que decir extremo es ‘políticamente correcto’.

En cierta ocasión, Tibor Machan, profesor de la Chapman University y asesor de Freedom Communications dijo lo siguiente:

“Sería conveniente que los periodistas dejaran de utilizar los términos de derecha e izquierda e informaran más exactamente sobre las ideas e intenciones de los políticos. Eso contribuiría también a educar mejor a los jóvenes, de manera que estos reconozcan que la política está llena de complejidades y de alternativas que seguramente ni se imaginan. La simplista división entre la izquierda y la derecha sólo nos confunde y nos dificulta la comprensión de lo que está sucediendo”.

Creo que, en España, no estamos por la labor. Todos los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, siguen empecinados en reflejar una realidad simplista, muy alejada de la realidad de la calle, en la que sólo distinguen derecha o izquierda, pero desconociendo los más elementales idearios de cada uno de los partidos.

O bien, sirven, de manera perfecta a quienes sustentan, de manera directa o indirecta los ingresos que los medios perciben, o están al servicio de los dirigentes de dichas formaciones. ¿Han visto ustedes a muchos otros partidos, que no piensen como el Gran Hermano de lo políticamente correcto, que aparezcan en algún medio de masas?

Uno de los mayores ejemplos de etiquetación malintencionada ha sido el tachar a Donald Trump de Extrema Derecha. ¿Significa ello que Hillary Clinton es de Extrema Izquierda? Todo es según el color del cristal con el que se mira. Si ustedes le preguntan a los Castro sobre Obama, seguro que le dirán que es de Extrema Derecha. ¡Faltaría más!

Recientemente, a VOX se le ha tachado de Extrema Derecha, por haberse reunido con algunos partidos europeos, con los que comparten algunas ideas, pero estén seguros que el ideario de VOX tiene su identidad propia, al igual que cualquier partido de Holanda, Austria, Alemania, etc. pero los que han lanzado dicho ataque sobre VOX, no han invertido un minuto de su tiempo en leer la defensa de los valores que propugna el partido de Abascal.

Un ejercicio interesante es que lean y se informen sobre el programa que defiende el recién nombrado candidato del Partido Republicano Francés, el Sr. François Fillon (por cierto otro palo a las encuestas). Un programa de defensa de la identidad francesa y no muy alejado de los postulados del partido de Marine Le Pen. Entonces ¿la Extrema Derecha en Francia dónde está?

Dejemos de etiquetar las cosas y leamos, con detenimiento y mesura las propuestas de los partidos y olvidémonos de posiciones geográficas, que no hacen más que ocultar la realidad de las cosas y manipular las opiniones de los posibles votantes

¿Es mucho pedir? Creo que no

Permítanme acabar con un deseo: ¡Viva España!

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