14.12.16

Quien siembra vientos...

Luis Andrés Cisneros
Mi abuela ya lo decía, “el refranero español tiene más razón que un Santo”, todos los refranes se basan en la observación detenida de la realidad cotidiana, sin tener que acudir a ningún mantra de memoria histórica ni otras zarandajas por el estilo.

 El que nos ocupa en el día de hoy, viene a reflejar las terribles consecuencias que puede acarrear realizar malas actuaciones o predicar y consentir malas doctrinas. “Quien siembra vientos recoge tempestades”.

 Y en esas estamos hoy, en pleno siglo XXI, estamos recogiendo los frutos de la siembra que nuestros políticos han venido haciendo con regularidad desde el año 1977. El desmembramiento de España, hecho sin prisa pero sin pausa, tiene fiel reflejo en el cartel que la máxima cabeza ¿pensante? Del Ayuntamiento de Barcelona ha repartido por la ciudad condal.

 Sí, querido lector, lo que ve no es un efecto óptico, ni un truco de magia, es cierto, el idioma español brilla por su ausencia y el mismo ha sido sustituido por otro idioma, imaginamos que oficial en breve tiempo en nuestra piel de toro, el árabe que, como sabemos, ya se puede estudiar en los colegios públicos y que acabará con el español en regiones como Cataluña, Valencia, Baleares, y asís hasta llegar a las 17 Comunidades Autónomas.

 Dentro de poco, un libro escrito en la lengua de Cervantes, será considerado como un “incunable”, una “rara avis” y expuesto en Museos de estas regiones como algo casposo, facha, insolidario, nefasto, homófobo, machista y cualquier otra etiqueta que quieran imponerle.

Nunca podremos agradecer bastante al Sr. Aznar la brillante idea, entre otras, que tuvo de transferir la Enseñanza a las Autonomías. Eso y, posteriormente el “pasotismo integral” de los gobiernos de España, nos ha llevado a las más altas cotas de ataque y odio a todo lo que significa ser español. Todo esto es la consecuencia de las Leyes Orgánicas que han desarrollado la Constitución.

 Para el principal edil de Barcelona, tiene más preponderancia el árabe que el español. No me extraña, viendo los continuos ataques que, desde su Ayuntamiento, se realizan, día sí y día también, a España. Al fin y al cabo, no hace más que imitar a los gobernantes de su Región Autónoma.

 Por ejemplo, el Gobierno de España, abre una oficina en la ciudad condal para establecer diálogos (y van…..) con los próceres catalanes, y éstos responden a la petición de entente y cordialidad, con la convocatoria del referéndum de secesión y la negativa a entablar conversaciones. He llegado a la triste conclusión de que el Sr. Rajoy y la Sra. Soraya Saen
z de Santamaría, son auténticos “masoquistas” o lo que es peor “invidentes mentales”.

No obstante hay que pensar que, seguramente, el objetivo final de la Sra. Colau, ya que no pudo cumplir su sueño de ser actriz, será pasar a la historia como la primera alcaldesa de España en vestir con ropa clásica musulmana o autorizada por la “sharia”. Todo menos que sea tachada de “española”, ¡¡hasta ahí podríamos llegar!!. Otra curiosidad ha sido la “peregrinación a Roma” de los Alcaldes de Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza, reconocidos primeros espadas de la “Cruzada” contra todo lo católico, para reunirse con el Papa, con la excusa de un supuesto encuentro sobre los refugiados. Eso sí, el viaje ha sido con dinero público, pero saltándose a la torera todos sus postulados de odio a lo católico y cristiano. Como reza el título de una película interpretada por Paco Martínez Soria, “El turismo es un gran invento”.

Reconozcamos que la visita a la “Ciudad Eterna” no deja de ser algo ue hay que hacer una vez en la vida y más, si también incluye un paseo por la Ciudad del Vaticano. Pero al final, no han podido hacerse un mísero “selfie” con el Pontífice. Ahora sí que peligrarán en sus ciudades todos los elementos que hagan recordar una Navidad cristiana.

 Desde el momento que se redactó la Constitución española, se empezaron a sembrar los vientos que han hecho que, ahora recojamos éstas tempestades. Se sembró el odio a lo español, el menosprecio a siglos de convivencia y respeto entre los habitantes de nuestro país, el ataque a las libertades individuales, por lo que ahora, sólo podemos recoger los frutos de la intolerancia, el odio, las mentiras, el desprecio y la renuncia a lo que siglos de construcción de uno de los países más admirados del mundo han conseguido.

¿Estaremos a tiempo de salvarlo? Mientras no se recuperen, para España, transferencias como la Enseñanza y todas aquellas que configuren en Estado respetuoso y orgulloso de su Historia, la pervivencia de nuestra Patria, estará llena de tempestades o, incluso “tsunamis”.

 Cuánta razón tenía mi abuela: “Quien siembra vientos, recoge tempestades”

 Finalizo con lo que no es políticamente correcto decir: ¡¡VIVA ESPAÑA!!

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