13.5.17

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar……

Luis Cisneros
De todos es conocida la riqueza del refranero español, que tiene una frase para cada situación que ocurre en la vida. Y eso es algo que, sin remisión, vamos a perder en España. Menos mal que quedarán otros países en el mundo que defenderán nuestro idioma, algo que somos incapaces de hacer por nuestros lares.

Pero no es de lenguas, idiomas, dialectos, jergas o cualquier otro palabra que designe a lo que nos sirve para comunicarnos, no. Hoy vamos a hablar de las pasadas elecciones presidenciales francesas y vamos a sacar a colación, el famoso refrán hispano ‘Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar’. No creo que haga falta explicar el significado de esta máxima.

 Pues bien, la alegría desaforada del ‘establishement’ globalista europeo y de la totalidad del arco parlamentario español les ha llevado al paroxismo sin límites por la victoria de Emmanuel Macron. Pero más que por eso, porque la demonizada, maltratada y vilipendiada Marine Le Pen no ha conseguido los votos necesarios para llegar al Elíseo. Pero eso sí, ha obtenido más de 11 millones de votos y casi un 40% del electorado ha confiado en su partido y en sus ideas. Sin duda un gran resultado. Pero claro, en esta ocasión la democracia ha sido ultrajada, la gente ha votado en contra de alguien y no a favor.

 Ahora bien, si hacemos un análisis, o rascamos un poco más allá de los fríos números de los resultados. Nos encontramos con varias razones que, si fueran nuestros políticos sólo un poco coherentes, harían que empezaran a poner ‘sus barbas a remojar’. Algunos en Francia, ya han empezado a hacerlo sin el más mínimo atisbo de vergüenza torera.

Lo primero a tener en cuenta es que hemos asistido al entierro de los partidos clásicos responsables de las últimas décadas de la política francesa. La hecatombe ha sido épica, más bien ha sido un ‘tsunami que ha arrasado los cimientos de los partidos tradicionales.

De los primeros en darse cuenta, ha sido, en un claro número digno del mago francés Houdini, el mismísimo Primer Ministro, Manuel Valls, que sabiendo que no ‘pisar moqueta’ es malo para su salud económica, no ha dudado en ponerse a disposición del nuevo Presidente. No puede ignorar sus orígenes ‘la pela es la pela’.

Y junto con él, una legión de miembros de los partidos barridos, no van a dudar en seguir apoyando a Macron y esperar a ver ‘qué hay de lo suyo’. Este trasvase se produce, sobre todo, por parte de miembros del Partido Socialista Francés, que no quieren ni esperar a las legislativas, a la vuelta de la esquina, por si acaso se quedan sin mensualidad.

 Otro aspecto a tener en cuenta es que, el ‘elegido’ para la gloria por los burócratas de la UE, ha vencido sin tener detrás un partido político. Lo cual demuestra que, sólo con dinero y un control férreo de los medios de comunicación se puede acceder a todo. Pero él está acostumbrado a las sorpresas. Nadie se creía, ni él tampoco, que siendo alumno de instituto, acabaría casado con la señora casada que era su maestra, Lo suyo es lo imposible.

Algo a tener en cuenta es que, al Sr. Macron, se han cuidado muy mucho de adjuntarle, ni siquiera una etiqueta que lo defina y, sobre todo, han evitado que le asociaran con el ‘insulto’ más nefasto que se le puede decir a un político: ‘populista’. Adjetivo que todos usan pero que pocos saben explicar qué es.

Los entusiastas defensores de calificar a los que no están con lo políticamente correcto’ con el epíteto de populista, aducen que eso significa que esos entes aprovechados de la política son los que escuchan lo que el pueblo quiere y lo adoptan como propio. O sea que, un partido que actúa con ética, es aquel que no hace ni puñetero caso a lo que los ciudadanos desean. ¿Y esto qué significa? Que los buenos partidos tienen que hacer caso omiso a lo que piden sus votantes. ¡¡Tantos años y ahora hemos descubierto que lo que diga la gente no tiene importancia!!

Y lo que es de nota ‘cum laude’ es lo de los partidos españoles. El PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos y sus socios, etc, etc, han llegado a auténticos orgasmos intelectuales con la victoria de Macron, sin darse cuenta que están asistiendo, con regocijo suicida, a la desaparición de sus ‘chiringuitos’. Y lo que es peor no tienen intención de poner sus barbas a remojar.

Es curioso como desde los distintos organismos encargados por vigilar que se aplique la ‘perspectiva de género’ y la defensa de la mujer ante los comportamientos sexistas, hetereopatriarcales, machistas y demás zarandajas, no se hayan puesto en pie de guerra ante los ataques a Marine Le Pen. ¡¡Ah claro, es que no es de los suyos!!

Tranquilos todo, de momento, va a quedar como está. Es decir los ‘chollos’ de la UE no se van a tocar. Los 500.000 Euros que tienen, en total, cada parlamentario europeo para gastar al cabo del año (incluyendo sueldo, gastos, dietas y asesores) no se van a tocar. Además viajan gratis a todas partes y, les queda una pensión de más de 5.000 Euros, a partir de los 63 años, independientemente del tiempo que hayan estado ejerciendo, y es compatible con la que reciban de su país. Nada, un sacrificio admirable digno de todo encomio. ¡¡Esta UE hay que reescructurarla.!!

Estamos asistiendo al final de los partidos políticos tradicionales. Pero, a pesar de ello, no pondrán sus barbas a remojar ni harán un miserable cambio. Mientras podamos mantener lo que ellos llaman Europa, todo irá bien. Hasta que la gente empiece a despertar, como está pasando en algunos lugares de Europa, o bien hasta que la presión demográfica externa nos lleve a la inanición.

Yo sí que estoy orgulloso de ser español ¡¡VIVA ESPAÑA!!

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