16.2.20

El sindicato de trabajadores falangistas UNT por la defensa de agricultores y ganaderos en Valencia




Unión Nacional de Trabajadores (UNT), como lleva haciendo desde hace décadas, se suma a las justas reivindicaciones de los agricultores y ganaderos, al tiempo que denuncia la necesidad de dejar a un lado los discursos llenos de generalidades y vacíos de contenido, tan propios de los políticos y de quienes simplemente no tienen solución alguna que ofrecer a los problemas del agro español.

UNT, como ya expuso en su Manifiesto del 1º de Mayo de 2011 en defensa del campo español, considera que el maltrato político y económico al sector agrario demuestra la asunción por parte de las “élites” dirigentes de una nueva actitud ante la vida; la de convocar al hombre al desarraigo, al abandono de las raíces y con ello a la necesaria consecuencia de la enajenación de la propia persona de toda unidad orgánica de convivencia (familia, municipio y sindicato). Sin embargo, en la esencia de la actividad agrícola, se halla la vida como acción y poesía; lugar donde se enhebran dos complementarios: las raíces, como afianzamiento en la vida desde la tradición; y el trabajo como vía de ascenso hacia el futuro. La tierra no es el “agregado de unas cuantas fincas” sino “la depositaria de valores eternos”. Así debe ser contemplada, más como un proyecto de vida para los profesionales del campo y el resto de españoles, que como un programa de leyes frío y aséptico. 

La agricultura y la ganadería son el propio hombre, el carácter de aquellos que conforman la comunidad productiva; su visión y filosofía de vida y sus principios y valores éticos. Valores tales como el sacrificio, la paciencia, la nobleza, el trabajo, la lealtad, la poca prisa, el fruto más allá del producto, el amor a la tierra que nos acerca a la tradición, el empeño en construir ysobre todo la preocupación de que estos valores se transmitan a futuras generaciones, definen esa personalidad. Este sentido espiritual de la agricultura y la ganadería debe ir acompañado de una visión económica que haga posible que los agricultores y los ganaderos vivan dignamente de su profesión. Por ello toda medida que vaya contra el campo, contra la tierra, va contra el hombre. Hombre como ser social y trascendente, en unión con el destino de la Patria sin abdicar de su dignidad personal. 
 
El que fuera antaño agricultor y ganadero lleno de integridad arraigada, es hoy hogaño hombre desintegrado, desarraigado e indigno que se ve impedido desde la Administración para cumplir con su profesión, que es vocación. La Unión Europea, a través de Política Agraria Comunitaria, y con el cómplice beneplácito de los gobiernos socialistas y populares, ha hecho del agricultor y del ganadero un funcionario subsidiado con voto pero sin voz. Le han “comprado” con una subvención a cambio de destruir su modo de vida (mal negocio…), ya que el actual sistema económico se sustenta sobre unos principios ajenos al mundo agrario que hacen imposible su subsistencia.

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