La historia es dramática y triste por lo que respecta a la embajada española en Nueva Zelanda, sus gestiones horripilantes han degenerado en el olvido a dos parejas veraneantes en Vall de Almonacid y que obviamente la crisis originada por el Covid 19, les ha pillado en Nueva Zelanda.
Justo el día antes de su regreso se cancelaron todos los vuelos y tuvieron que buscar una casa para alquilar. Todavía siguen allí.
Hasta aquí todo normal. El problema (uno de muchos) es la ineptitud de la embajada y la connivencia involuntaria o fruto de esa ineptitud, que mantiene con las compañías aéreas.
Por ejemplo:
Son cerca de 300 españoles los que están atrapados allí. La embajada ha proporcionado las listas de españoles y la manera de localizarles a las cías aéreas. Éstas les han ofrecido vuelos para repatriarles a 8.000€ por pasajero. Quien se lo puede permitir, lo ha pagado (ellos no), pero la realidad es que ni ha habido vuelo ni se les devuelve el dinero, entre otras cosas porque con la mediación de la embajada firmaron un contrato en el que renunciaban a hacer reclamaciones una vez desembolsado el dinero.
Está claro que con la que está cayendo, éste caso de 300 españoles en Nueva Zelanda apenas tiene importancia. Pero cabe preguntarse para qué sirven las embajadas españolas por el mundo. Al menos la de Nueva Zelanda.
Finalmente, estas familias exiliadas forzadamente en Nueva Zelanda siguen allí. Parece ser que através de una Fundación Privada les ha gestionado un vuelo de repatriación para el día 17, con extra de 60 horas de viaje + otro extra Madrid-Valencia. De la embajada española en Nueva Zelanda, no se sabe nada, ni se le espera tampoco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario