La plantilla queda en 461 empleos, frente a los 1.619 con que contaba hace apenas dos años.
La dirección de Sáez Merino y los sindicatos firmaron ayer un preacuerdo que supondrá el despido de 461 empleados de la firma y, prácticamente, el abandono de la actividad industrial. La plantilla queda en 461 empleos, frente a los 1.619 con los que contaba hace dos años. Desde entonces, ha sufrido dos expedientes.
Sindicatos y dirección de Sáez Merino, propietaria de las marcas Lois, Caster Caroche y Cimarron, firmaron ayer un acuerdo que supondrá de hecho el despido de 427 trabajadores de la plantilla, además del abandono definitivo del proyecto industrial de la empresa y la deslocalización de su producción a países con costes laborales más bajos. En dos años, y tras dos expedientes de regulación de empleo, la empresa, que también se haya en un proceso concursal, ha reducido su plantilla desde 1.619 personas a 461.El preacuerdo alcanzado ayer está pendiente de ser ratificado por las asambleas de trabajadores, y contempla indemnizaciones de 32 días de salario por año trabajado, con un mínimo de 5.000 euros y un máximo de 50.000. Las indemnizaciones suman 9,5 millones de euros y la empresa se ha reservado el derecho a diferir su pago en 18 mensualidades.Y, por otro lado, difiere el despido de 25 de los trabajadores afectados por el expediente, todos ellos del centro de producción de Segorbe, hasta final de año.
En esa fecha, ese centro productivo también desaparecerá, según explicó la empresa, aunque los sindicatos entienden que ese cierre se decidirá en función de la marcha de la planta..La empresa quiso ayer destacar el papel que ha jugado la Dirección general de Trabajo en el acuerdo. De hecho, los tres primeros días de esta semana fue el propio responsable de este departamento, Román Ceballos, quien mantuvo encuentros con todas las partes implicadas. El acuerdo se logró el miércoles, en su sede, con sindicatos, administradores concursales y dirección de la empresa presentes.Los sindicatos mantuvieron ayer que el acuerdo alcanzado era el mejor posible. El máximo responsable del Sindicato Independiente, Fermín Palacios, aseguró que era ‘‘esto o el diluvio’’.Por su lado, el secretario general del textil de UGT, Carlos Rodríguez, admitió que la firma del expediente era ‘‘un acto de fe’’, ya que no habían dispuesto de la información económica que hubieran precisado.El responsable de CC. OO., Vicente Jiménez aclaró que se trataba del mejor acuerdo ‘‘dentro de lo posible’’. ‘‘Claro que me hubiera gustado hablar del plan financiero, pero solo hemos podido hablar de personas y condiciones de despido’’, añadió,Los tres sindicalistas confiaron en que una vez se ratifique el expediente, los bancos y los acreedores de la empresa textil puedan llegar a un acuerdo con la firma que permita levantar el proceso concursal en que se haya inmersa.

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