El PSOE no soltará su presa fácilmente. El Presidente Camps, de la Comunidad Valenciana, no será juzgado por cohecho, dado que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana no estima que exista el delito del que ha sido acusado y por el que ha sido juzgado en los medios durante el pasado medio año.Como ya ha sucedido en los últimos tiempos, la maquinaria socialista de acoso y derribo ha vuelto a fracasar. El PP está exultante, y no es para menos. Camps, uno de sus máximos y más votados representantes, sale airoso. Está por ver si su prestigio político hará agua en el futuro, o si aún saldrá fortalecido de semejante guerra. Lo que sí queda comprobada una vez más es la capacidad que tiene el Partido Socialista para minimizar daños y esparcir basura en todas direcciones, de modo que sus fechorías pasan casi desapercibidas mientras que las de los otros aparecen en portada casi a diario.
Me he preguntado a menudo cómo es posible que tuviera más repercusión el caso de los trajes de Camps que el de los diez millones de Euros para la empresa donde trabaja la hija de Manuel Chaves. Como suele decir un amigo mío, la diferencia es muy simple: Mientras unos son de derechas y, por lo tanto, siempre habrá mala intención en todo lo que hagan, por ser de derechas, otros son progresistas; lo que significa que sus corrupciones serán absolutas falsedades inventadas por la derecha, y en el improbable caso de que fueran ciertas, también se tratará de mentiras derechistas.
¿Por qué siempre funciona así? Quiero decir, ¿por qué los españoles permiten que esto sea así? Tengo mi propia teoría. Es bien sencilla.La derecha, si englobamos como tal al Partido popular, militantes, simpatizantes y votantes, posee una característica de la que carece la izquierda. La autocrítica. Para quien no lo crea, solo tiene que molestarse en repasar los diarios que se supone son de derecha o centro derecha. Verán como se sacude por igual a Zapatero y su pintoresco gabinete ministerial que a Rajoy y sus tremendas equivocaciones estratégicas de partido, su falta de carisma y su lentitud de reflejos. Después vayan a los periódicos de izquierda, tanto por ideología como por interés económico. Noten que son la amplia mayoría del elenco español. Les desafío a que encuentren el mismo nivel de crítica hacia Zapatero que uno de derechas hacia Rajoy. No apuesten en contra. Perderán. La izquierda se mueve en bloque, aunque sea hacia el abismo. La derecha podrá ir hacia el abismo también en ocasiones, pero a tortazos entre ellos.

La vicepresidenta Fernández de la Vega anuncia que el Partido Socialista recurrirá la decisión del TSJCV. Me parece lógico y hasta creo ver en ello un cierto prurito en su orgullo personal. Esta imitadora de Zapatero, que se empadronó en un pueblo de la Comunidad Valenciana (en el que jamás había vivido) poco tiempo antes de las pasadas elecciones para poder presentarse como alternativa a Camps, es la encargada de anunciar que el asunto de los trajes no acaba aquí. Con el mismo tono y cadencia que su jefe, cortando las frases, declara que su partido recurrirá la sentencia de sobreseimiento de la causa contra Camps. Curiosamente, también lo anuncia en nombre de la Fiscalía, que hará lo propio. Parece que ya ni siquiera hace falta disimular a la hora de manejar los hilos de los poderes que, en una verdadera democracia que aún no conocemos, deberían estar separados e independientes. Ya lo dijo con orgullo Alfonso Guerra, hace tantos años: “Montesquieu ha muerto..."
Fdo: Mike
Fotos: gentileza de El Informal Segorbino
1 comentario :
Ahora entendemos la seguridad con la que Francisco Camps afirmaba que sería absuelto de todo delito. Tenía a su amigo De La Rúa como presidente del TSJ valenciano, y a Montero en permanente comunicación con Federico Trillo. Los tentáculos de la derecha en la judicatura son amplios y poderosos. Esta decisión traerá cola porque es vergonzosa. Será recurrida y el Supremo impartirá verdadera justicia. Porque Camps aun no ha justificado factura alguna y porque el pasteleo de la Generalitat con Orange Market clama al cielo.
Mientras tanto, ¿a qué esperamos los ciudadanos valencianos para convocar una manifestación masiva para exigir a la justicia diligencia en la lucha contra la corrupción?
Septiembre es una buena fecha. Porque esto apesta, y apesta de verdad. En Valencia. Por omisión y por retraso. Sin presión popular, sin que jueces y fiscales noten el aliento y la indignación de la ciudadanía, no impartirán tristemente la justicia que todos merecemos. Tenemos que gritar NO A LA CORRUPCIÓN.
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