15.9.09

El obispo de Segorbe-Castellón destaca que "urge reavivar, madurar y fortalecer nuestra fe y vida cristianas"

Al retomar la vida ordinaria después de la pausa del verano, el Evangelio de este domingo fija nuestra mirada en lo nuclear para nuestra vida personal y comunitaria. Jesús pregunta a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quien decís que soy yo?” (Mt 16,15). Jesús se había retirado con los ‘doce’ a la región de Cesárea de Filipo para iniciarles en el misterio de su persona y de su misión. Jesús comienza preguntando sobre la opinión de la gente sobre él; pero lo que realmente le importa es conocer qué piensan sus discípulos de él, cuál es el grado de adhesión a su persona.
La respuesta de Pedro: ‘Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo’ (Mt 16, 16) es una confesión sobre la persona de Jesús, sobre su divinidad y sobre su misión. Pedro, en nombre del resto, confiesa que Jesús es el Mesías, el Cristo, el Ungido por el Espíritu Santo como Salvador del mundo, el Hijo de Dios o, lo que es lo mismo, el Hijo de Dios es el hombre Jesús. En Jesús, pues, aparece lo definitivo del ser humano y la manifestación plena de Dios. Esta confesión de fe de Pedro es básica y nuclear para la comunidad de los discípulos y para cada uno de ellos. Este reconocimiento de Jesús y esta adhesión personal a su persona y misión distinguen al discípulo del resto de la gente.

Leer más...

No hay comentarios :