Atrás quedan en el tiempo aquellos mítines de Alfonso Guerra, por la Andalucía, Extremadura y Castilla – La Mancha profundas, a donde los militantes se desplazaban en autobús, durante interminables horas de ruta sin autovías ni autopistas, a cambio de unos bocadillos y unas latas de refresco. Eran aquellos años 80 que están más cercanos a cumplir la treintena.Leer más...
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