18.10.16

Dodge, ciudad sin ley

Luis Andrés Cisneros
En el año 1939, se estrenaba en España, la película dirigida por el gran cineasta Michael Curtiz, ‘Dodge City, ciudad sin ley’. Este clásico del cine del oeste, está interpretado, en sus dos principales papeles, por el prolífico, sobre todo en películas de aventuras, Errol Flynn y la gran figura femenina de aquellos tiempos, Olivia de Havilland.

 El argumento en el que se basaba dicha cinta reflejaba los intentos de un forastero (Errol Flynn) que intentaba imponer el orden y la justicia en una ciudad que estaba dominada por un cacique, y su banda de pistoleros. Para conseguir su meritorio objetivo, sólo contaba con el apoyo de la sobrina del médico local (Olivia de Havilland).

 Película de obligada visión para los amantes del cine en general, y de los del ‘western’ en particular. Sin lugar a dudas, se trata de una de las cintas a visionar por los cinéfilos.

Todo esto viene a cuento por lo ocurrido en la localidad de Alsasua, donde un grupo de unos 50 ‘cobardes delincuentes’ agredió, salvajemente, a dos miembros de la Guardia Civil junto con sus parejas, cuando estaban tomando unas consumiciones en un bar de dicha localidad. Las cuales, también fueron salvajemente golpeadas.

 El hecho evidente es que, actos violentos como el que nos ocupa, está siendo noticia, día sí y día también, sin que, aparentemente, se tomen medidas para evitarlo, ni los culpables son rápidamente puestos a disposición judicial y todos, o casi todos, miran para otro lado, dando pábulo a que la Ley sea pisoteada y vilipendiada sin que se aprecie que nadie haga nada por evitarlo.

 Desde aquí mi más sentido y cariñoso apoyo a estos españoles que ponen su vida en peligro para que los potenciales asesinos no sigan campando a sus anchas. Nunca podremos agradecer a la Guardia Civil, y también a la Policía Nacional, su disposición a poner en peligro su vida para evitar que ‘Dodge City’, en lo que se está convirtiendo España, sea un lugar inhabitable y dominado por la violencia y el matonismo.

 Lo más curioso del caso es que, no hace muchos meses, uno de los agredidos, el teniente de la Guardia Civil, acudió al rescate de algunos de sus futuros verdugos, cuando tuvo que ir a rescatarlos estando bloqueados por la nieve. Extraña forma de agradecimiento de estos ‘supuestos gudaris’ y ejemplo de la cobardía más abyecta.

 Además, por si faltara poco, hay partidos políticos que no han emitido ni un mísero e hipócrita comunicado de condena. Cabe pensar que la Guardia Civil les molesta y que la violencia y el linchamiento forma parte de su ADN.

 Han sido agredidas y atacadas dos mujeres, pero claro, los partidos podemitas y adláteres, no han emitido ni un solo comunicado de condena ante una agresión sufrida por mujeres (claro si a lo mejor hubieran sido ‘mujeras’ la cosa hubiera cambiado).

 ¿Dónde está Rita Maestre, la ‘asalta capillas’? ¿La señora Brancal adornará, con pompones, un árbol del Parque Ribalta para condenar este hecho? ¿El colectivo LGTB exigirá una fuerte condena ante este hecho ‘sexista’? Más bien todo seguirá igual y, en dos semanas nadie recordará este intento de asesinato.

 Los amigos de los ‘valientes’ seguirán chupando de los erarios públicos y seguirán aterrorizando a sus vecinos, a la espera de que llegué algún Errol Flynn y se dedique a algo tan sencillo, o al menos lo parece, cómo es aplicar las leyes vigentes.

 Cómo decía un buen amigo mío: “en cuanto los políticos pisan maqueta, ya no los echas ni con disolvente”. Sólo les mueve conservar las prebendas conseguidas. Sean del signo que sean, no dejan de ser todos unos ‘conservadores’.

 Permítanme acabar con un deseo: ¡Viva España!

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