Zelenski ha pedido a todo aquel que se vea capaz de manipular un arma que se una al ejército. Ayala considera que es "un poco irresponsable" porque es poner en peligro a la población, pero "cuando estás viendo invadido tu país y tus casas, haces lo que sea para impedirlo".
Estas declaraciones me han dejado impactado y creo que reflejan perfectamente la visión que tenemos en Occidente sobre el patriotismo.
¿Irresponsable luchar por defenderte ante un ataque injustificable? ¿Defender la patria de una invasión es sólo labor los militares y ajena a la gente normal? ¿No nos jugamos también nosotros nuestro futuro?
Mientras que para la inmensa mayoría de los ucranianos defender la patria de una agresión injusta es casi un deber sagrado, para nosotros, occidentales descreídos, esta actitud es irresponsable porque pone “en peligro” la vida. Es evidente que cuando no existen metas y la única preocupación es una vida confortable, no merece la pena arriesgarse; mucho mejor vivir subyugado.
Y, al frente de la población ucraniana, un presidente que, aunque sabe que ahora mismo hay comandos rusos recorriendo Kiev con el único objetivo de asesinarle, rechaza ser evacuado y se queda junto a sus compatriotas para dirigirlos, arengarlos y dar la vida si fuese necesario.
¡Que distinta la actitud de Zelenski de, por ejemplo, la de Ghani en Afganistán que abandonó Kabul ante el avance talibán, entregando la ciudad a los talibanes sin pegar un solo tiro!
Ghani, un líder mediocre. Con educación exquisita recibida en universidades americanas; antiguo representante del Banco Mundial, tolerante y delicado, pero sin carácter, e incapaz de entender que hay cosas más grandes que uno mismo.
Espero equivocarme, pero me imagino que dentro de un mes el expresidente afgano seguirá viviendo placenteramente en Emiratos Árabes Unidos mientras que Zelenski esté muerto. El primero verá a Afganistán oprimida por los talibanes y abandonada por la comunidad internacional mientras que el segundo será un ejemplo para sus compatriotas.
Y detrás de un líder, un pueblo.
Día tras día leemos testimonios de ucranianos en el extranjero que están haciendo las maletas, abandonando las vidas que han construido durante años y volviendo para defender su patria de la invasión rusa.
Hoy los ucranianos nos están dando una lección de patriotismo, recordándonos que la vida merece la pena si es para entregarla en causas nobles que nos transciendan.
Y el ejemplo arrastra.
Muchos españoles estamos sorprendidos e inspirados por lo que estamos viendo.
Incluso los países europeos, habituados a dar lecciones y a no hacer nada, están reaccionando.
Putin tras amenazarla con "consecuencias nunca vistas en la historia” estaba convencido de que Europa no pasaría de sus tradicionales condenas grandilocuentes.
No contaba con el ejemplo de los ucranianos.
Por Calos Gredila
Miembro de Cataluña suma por España
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