Santa Bernadette Soubirous tuvo la dicha de contemplar la incomparable belleza de la Santísima Virgen. Al no poder describirla, por la limitación del lenguaje humano, dijo: “Es tan hermosa que cuando se le ha visto, aunque sea una vez, quisiera una morirse para volver a verla”. Cuentan sus biógrafos que cuando la santa intentaba imitar la sonrisa y expresión de la Virgen, su rostro se volvía bellísimo y angelical, causando gran asombro en los presentes.
No hay comentarios :
Publicar un comentario