11.2.07

Amparo Marco, socialismo "I + D + I"

Amparo Marco es una socialista simpática y locuaz, de melodiosa voz en castellano, trasunto de la mezcla prosódica con la lengua de Ausias March, que hace unas semanas, en la sede local del PSPV-PSOE, presentada por Tomás Polo, se cargó un reaccionario dislate de don Miguel de Unamuno, aquél que decía “¡Que inventen ellos!”. Daba gusto escuchar a Amparo Marco cuando pregonaba la nueva santísma trinidad de la nueva España: I + D + I (Investigación, Desarrollo, Innovación). Claro, ésta viene a ser la forma luterana y neoliberal a la que se ven forzados los partidos socialistas, so pena de quedar anclados en los modelos albanés o cubano, aunque algo podría hacerse, quizás, no sé, piesno yo, siguiendo el patrón cooperativista que diseñó el mariscal Tito. Ya digo: es mi opinión.

Sea como fuere, lo interesante de la conferencia de Amparo Marco residió en el descubrimiento de la capacidad para entender la situación que tiene determinada hornada de neosocialistas, tal vez no ubicados en los lugares que les corresponde. Amparo Marco podría ser ministra de algo económico perfectamente. A Amparo Marco le quedaría como pintiparado Ministerio de Fomento, porque además usa gafas y le quedan muy seducotoras (con perdón).


Amparo, amén de todo esto, me sorprendió, en cultísima referencia al contraeuropeismo unamuniano, con un plan, o programa, no lo tengo bien escrito en mis apuntes (además, estoy medio cegato) que pasó, creo, inadavertido, pero que vino a hacer justicia a toda una manera dinámica jovial con que afrontaron la crisis de 1898 personajes tales como Santiago Ramón y Cajal y Vicente Blasco Ibáñez. Me refiero a un misterioso programa llamado “Torres Quevedo”.

Torres Quevedo fue un tipo prototipo del I+D+I que, cuando toda España se refugiaba en los cosos taurinos para dar por olvidada la pérdida de Cuba, además parir de un sinfín de chismes, diseñó una máquina que jugaba al ajedrez. Es decir, que lo que ahora hace Microsoft y toda esa gente que manda en los ordenadores, antaño lo hizo un, casi anónimo español de ilustre apellido, don Leonardo Torres Quevedo.

La paradoja reside en que, sin embargo, para la cosa ésta del desarrollo sostenible en el Alto Palancia, la receta es la clásica: potenciación de los servicios asociados al turismo rural, promoción de la gastronomía, rehabilitación – en confraternidad con la Santa Madre Iglesia- del patrimonio artístico que guardan los templos serranos y hasta promoción de la industria bastonera. En estos temas cabe poco I + D + I, porque ya está todo más que innovado, desarrollado e investigado. Pero no desmerece su discurso, que fue bueno –como he dicho antes – de cara a un Ministerio de Fomento algo adormilado.

... I + D + I, Amparo Marco medía el tiempo con un reloj descomunal que venía a demostrar los tres preceptos: uno, era “innovador”, por su diseño; dos, era "desarrollado", por su gran tamaño; y tres, era fantásticamente "investigador", pues nos estaba constantemente demostrando que era posible la cuadratura del círculo.

En resumen, a mí (hablo/escribo a título personal) me mantuvo absolutamente encandilado, atento, reflexivo y refugiado, a la derecha de Francis, el amigo-alcalde de Altura y, a la izquierda, L.J Simón, el socio de El Informal… Fuera, en la calle, lloviznaba y hacia frío. Se estaba a gusto en la sede del PSOE.

No hay comentarios :