11.2.07

Bandera e Himno (editorial)

La escandalera montada por el Gobierno de España y sus aliados parlamentarios en contra del blasonamiento masivo de miles y miles de banderas nacionales por parte del millón y medio largo de manifestantes convocados en Madrid, el pasado día 3, por el Foro de Ermua, para protestar por la forma y modos del llamado “proceso de paz” para con la banda terrorista ETA, así como el remate de los actos con la solemne reproducción sonora del Himno Nacional, sólo puede darse en un país todavía no seguro de sí mismo, o en un Estado nacido del perjurio de sus gobernantes.

Los partidos llamados “de izquierda” aceptaron hace casi treinta años – PCE, incluido – la forma monárquica del Estado, la bandera rojigualda, el nuevo escudo y la Marcha de Granaderos como Himno Nacional. La transición política española fue una sucesión de hechos generosos, altruistas y sensatos, que empezaron con el “Espíritu del 12 de Febrero”, continuaron con los rifirrafes de la Junta y la Platajunta y terminaron con el alumbramiento de la vigente Constitución de 1978. Si generosidad mostraron los partidos socialistas y comunistas, no menos digno de encomio fue el harakiri de los procuradores en Cortes del franquismo, que voluntariamente aceptaron el sufragio universal y tuvieron que enterrar sus camisas viejas, sus "adhesiones inquebrantables" y su “democracia orgánica”.

En esto del uso y abuso de símbolos hay un constante fraude e ignorancia, mayormente cometido por parte de la “nueva izquierda” federalista, que ya no anticapitalista. Lo hay porque el Himno de Riego, que viene a ser “el suyo”, no es otra cosa que una glosa musicada a un militar asturiano liberal, nacional y centralista, con referencias sentimentales a Rodrigo Díaz de Vivar, “el Cid”. Nada más, y nada menos... La bandera “republicana” (la de la II República) únicamente incorpora el Pendón Morado de Castilla a la bicolor, que toma el rojo y el amarillo precisamente de la de Aragón, que es la de Cataluña, Valencia y Baleares. Luego, nada tiene de federalizante la mentada tricolor. Estos símbolos constantemente sufren una interpretación torticera de su significado. Si esta “nueva izquierda”, esta modernidad, esta "progresía"; quiere contraponer alguna bandera a la actualmente vigente, sólo puede utilizar, con un escudo más simple, "la vigente", porque la I República, que fue la que tuvo una constitución federal, se identificó con la que hoy rige a militares y civiles.

Las palabras del señor López Garrido, alegando que himno y bandera son los “símbolos sagrados de todos los españoles", devienen como sarcasmo por ser pronunciadas a la sazón de su uso en unos actos cuyos fines fueron la no claudicación del Estado ante el terrorismo y la demostración multitudinaria de intentar evitar el desmembramiento de la Nación. En “la otra”, en la manifestación convocada por CCOO y UGT (la del 13-E, "Por la paz, contra el terrorismo y por la libertad"), , sólo Falange Auténtica esgrimió la rojigualda, en igualdad de sentido común que Unificación Comunista de España, con toda su iconografía (como reconoció El Plural) lo hizo, arropando a la socialista contestataria doña Rosa Díez, que, dicho sea de paso, resultó el personaje más valorado por la multitud.

El uso de la bandera e himno está regulado por el Real Decreto 1560/1997, de 10 de octubre de 1997 (http://www.constitucion.es/index.html) y de ninguna manera prohibe su difusión, sólo indica cuándo, obligadamente, debe sonar (http://www.la-moncloa.es/NR/rdonlyres/C131504D-3114-4D68-B46D-A67B50F86AB7/71676/1560_1997.pdf ), no que este derecho quede restringido a las autoridades, lo cual sería un privilegio irracional e incomprensible.

Por lo tanto, entendemos que ningún ciudadano español, como ocurre en todos los países democráticos y mundialmente reconocidos como cultos, puede tener vetada dicha utilización y disfrute. Quede claro.

El Informal Segorbino


Escuchar himno: http://www.constitucion.es/sonidos/himno/himno.mp3

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