19.4.16

Opnión / Diálogo para besugos

Desde el año 1951, en la publicación juvenil DDT, de la Editorial Bruguera, empezó a aparecer una sección, denominada “Diálogo para besugos” que, a partir de 1953 fue firmada y realizada por el escritor y dibujante Armando Matías Guíu.

 Esta sección, como su propio nombre indica, era un diálogo entre dos personas, con frases incoherentes y situaciones extravagantes, en la que se veía que cada uno de los personajes iba a su bola, sin escuchar a su oponente. Como muestra ahí va un ejemplo de un “Diálogo para besugos”:· 

−Buenos días.·
 −Buenas tardes.·
 − ¿Éste es el avión que va a Tuatu, USA?·
 − ¿Cómo Tuatu? ¿Dónde está Tuatu?·
 − En Tuatu.·
 − ¿Y va usted a Tuatu? ·
 − Yo voy a Miami. ·
 − ¿Y cuando usted va a Miami pregunta por Tuatu? De cencerro para arriba. De alucine ministerial.·
 − Es que me da un nosequé decir Miami y pensé que si desde mí, voy a Miami, desde usted debo preguntar por Tuatu. Tuatu para usted es Miami para mí. ·
 − Tuatu, para mí, es una imbecilidad aérea.·
 − ¿Y Miami? ·
 − Miami es Miami. ·
 − Bueno, empiezo. ¿Éste es el avión que va a Miami, USA?·
 − No. Éste va a Tuatu.·
 − ¿Cómo a Tuatu? ¿No me acaba de decir que Tuatu es una imbecilidad?·
 − Sí. Es que yo soy imbécil.·
 − Usted perdone.·
 − No, si no tiene usted la culpa.·
 − Es la primera vez que alguien se llama imbécil a sí mismo. ·
 − ¿Usted nunca se llama imbécil? ·
 − ¡Jamás!· − Y los demás ¿qué le llaman a usted?·
Diálogo para besugos (Armando M. Guíu, 1925-2004)
 − Depende.
 − Es el primer tipo al que conozco que le llaman “Depende”.

 ¿Les suena de algo? A mí me da la impresión de haberlo visto, hasta la saciedad, desde el día siguiente a las elecciones generales del pasado mes de diciembre. A partir de ese día empezó la versión, corregida y aumentada, de los diálogos que escribía el malogrado Armando Matías Guíu.

 Lo hemos visto en los informativos de los distintos medios, tanto escritos como radiados, como televisivos. En todos los sitios, hemos asistido a las puestas en escena de los distintos dirigentes políticos, poniendo en práctica la defensa a ultranza de sus propios intereses partidistas y demostrando, una vez más, que sus votantes somos única y exclusivamente el medio para conseguir sus fines.    

No salvo a ninguno de los que conforman el arco parlamentario. Todos, repito otra vez, todos han demostrado que su única obsesión es mantenerse en la poltrona y que, la situación del país, les importa más bien poco, o nada.

 Sólo llegaron a un consenso rápido y sin discusión posible: Concederse unas largas y adecuadas vacaciones de Navidad (hasta los laicos estuvieron de acuerdo en eso, ¡¡qué solidaridad!!)

 Que la incertidumbre política estuviera dañando la imagen de España. No pasa nada. Que la falta de acuerdo perjudicara de forma grave a la economía de España. No pasa nada. Que las inversiones en nuestro país se fueran al garete. No pasa nada. Que las familias españolas sigan vendo como continúan sin salir del atolladero. No pasa nada. A ellos SÍ que nos les pasa nada.

 Me cansé de escuchar en tertulias radiofónicas y de toda índole que el resultado de las elecciones había sido “un claro mandato del pueblo español para que hubiera diálogo y consenso entre los partidos”. Me cansé de rebatir esta peregrina idea.

 Y si así hubiera sido, ellos mismo se han dado prisa en pasarse por ciertas partes lo que querían los electores, lo cual demuestra, bien a las claras, que ese paradigma era un truco de marketing más de los políticos. ¿Qué idea original se les ocurrirá ahora para justificar el fracaso estrepitoso del tan cacareado y necesario diálogo?

 No se han cansado de exhibir sus miserias y se han quedado desnudos ante la opinión pública. Sólo se han dedicado a hacer un mal “remake” del Diálogo para besugos” original o, lo que es lo mismo, a aguantar en el “machito” el mayor tiempo posible.    

Eso sí, durante este tiempo, la Diputada Sorlí ha tenido tiempo de presentar una propuesta que, a buen seguro, servirá para desatascar la preocupante situación de nuestro Parlamento: “Eliminar el nombre de Diputados de la fachada del Congreso y dejarlo sólo en Congreso”.

 Le cedo, sin derechos de autor y de manera altruista, una idea más, que proponga que se supriman uno de los leones de la entrada del Congreso, y sea cambiados por una leona. Con esta propuesta, su sitio en la Historia de España, lo tendrá garantizado.

 Estamos a las puertas de un nuevo proceso electoral. Esta vez habrá que pensar mejor hacia donde van a ir nuestros votos, aunque, viendo lo que hay y que van a presentarse los mismos, lo tenemos crudo y difícil.

 Y, mientras tanto, yo prefiero más leer el “Diálogo para besugos” de Armando Matías Guíu, que la chapuza que nuestros, Pepe Gotera y Otilio, nos ofrecen minuto a minuto en las noticias.


 Luís Andrés Cisneros

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