28.8.16

El Planeta de los simios

En el año 1968 se estrenó, a nivel mundial, una de las películas que más secuelas ha tenido, ‘El Planeta de los Simios’. No cabe duda que la primera, por su temática, resultó un éxito a nivel mundial. Dirigida por Franklin J. Schaffner, y protagonizada, en sus papeles principales, por Charlton Heston, Roddy McDowall y Kim Hunte, que encarnó a la famosa Dra. Zira, se convirtió en uno de los filmes de culto del cine de ciencia-ficción.

 Archiconocida por casi todos, no me voy a extender en contar el argumento de la misma. Sólo decir, para algún despistado, que siempre los hay, que una nave espacial norteamericana, aterriza en un planeta dominado por simios, y en donde los humanos son tratados como esclavos. Sólo al final, el protagonista, se da cuenta de que no están en otro planeta. 

 Están en la Tierra. Han viajado en el tiempo hacia el futuro, y nuestro planeta ha sido dominado por los simios los cuales se han convertido en la raza, no humana, dominante. Al final, cuando Charlton Heston, se topa con la Estatua de la Libertad semi-enterrada junto al mar, es cuando se da cuenta de la cruda realidad.

 La película está basada en la novela ‘Le planète des singes’ del escritor francés Pierre Boulle. No obstante, entre el texto y la versión cinematográfica hay sensibles diferencias. Este mismo autor también escribió la narración en la que se basó la película ‘El puente sobre el río Kwai’.

 Esta famosa película y todas sus secuelas, seguro que forman parte de la filmoteca personal de la señora Silvia Barquero, Presidenta del PACMA, más conocido como Partido Animalista. Poder ver a los simios, por encima, en el nivel social, de los seres humanos debe colmar sus anhelos más deseados.

 He tenido la paciencia de leerme todos y cada uno de los puntos de su último programa electoral (cosa que, seguro, que no han hecho la inmensa mayoría de sus votantes, ni los de los otros partidos tampoco) y, he de reconocer que, al menos, son consecuentes con su nombre. Casi todos los puntos van encaminados a la defensa de los animales.

 Lo que se desprende del mismo es que, los seres humanos, estamos, sólo un poco por encima de la situación de los humanos en la película de marras. Sólo mencionan algunos puntos tomando como base el mantra de lo políticamente correcto. Lo clásico, defensa LGTB, ahondar en la política de género, sanidad gratuita universal, renta básica para todos, vivienda digna para todos, educación gratuita y pública, no consumir carne ni pescado, etc. 

 Todo muy bucólico y muy ‘guay’. Pero, en ningún momento explican de dónde va a salir el dinero para que su programa se lleve a cabo (no se preocupen, yo se lo digo, de su bolsillo y el mío). Entre sus proyectos, están la creación de organismos y figuras nuevas, tales como la figura del Defensor del Animal, una fiscalía sobre ese tema, atención veterinaria gratis total y un sinfín de propuestas más.  

Pretenden acabar con la industria cárnica (adiós al jamón), implantar por ley el veganismo, reconventir la industria pesquera en algo ecológico y verde, transformar los zoológicos en santuarios para animales, que no se sacrifique a ningún animal (¿Qué harán con los mosquitos, cucarachas y ratas, por ejemplo?), suprimir la experimentación científica con animales (seguro que la señora Barquero se prestará voluntaria para estudios clínicos en Fase I).  

¿Han evaluado cual es el coste de tomar todas estas medidas? ¿Qué piensan hacer con los miles y miles de trabajadores de los sectores que quieren masacrar?

 No quiero aburrirles más. Es muy entendible, y yo lo comparto, que es necesario respetar a los animales, pero para tan loable fin, no hace falta hacer una exhibición total de odio hacia otras opciones. Sólo es necesario implementar unas leyes adecuadas con el respeto a los animales, sin tener que perjudicar sensiblemente a otros sectores.  

Lo realmente aberrante de su credo es pretender equiparar, en igualdad de derechos, a los animales con respecto a los seres humanos (aunque algunos no lo sean tanto). Por ejemplo, están bramando contra los zoológicos cuando, por todo es bien sabido, menos por ellos, la ingente labor de cría de animales en peligro de extinción que, posteriormente, devuelven a su hábitat natural desarrollan en dichos recintos.

 Me asalta una duda. Por todos es conocido que, por ejemplo, en la recuperación del lince ibérico que se hace en varias partes de España, para su alimentación colocan conejos vivos para que los cacen y se alimenten ¿Les darán clases sobre cómo alimentarse de alcachofas y brócoli para fomentar también el veganismo en el lince ibérico? 

 Quieren prohibir la venta de animales en tiendas especializadas, o sea que nadie se lucre con esa actividad. Pero, al mismo tiempo, fomentarán la esterilización (pagada por todos, por supuesto) de las mascotas. Pregunta inocente: ¿Si no se pueden vender ni se pueden procrear, será que querrán acabar con los animales? Tampoco podrán participar en espectáculos, adiós al cine de vaqueros e indios. Nos cargamos el mítico 7º. de Caballería.

 Eso sí, por favor, intenten encontrar en su programa cosas tan ‘raras y excéntricas’ como:

 Eliminación de las ruinosas Comunidades Autónomas.

 Fin a las subvenciones a partidos políticos y otras bagatelas. 

Estímulos de apoyo a la familia. 

 Supresión del aborto indiscriminado.

 Planes para fomentar la natalidad e impedir el suicidio demográfico de España.

 Medidas contra la lacra del terrorismo.

 Establecer medidas para el adecuado control de las migraciones 

 Defensa de las víctimas del terrorismo  

 Planes concretos para salvar el Sistema Público de Pensiones.

 La defensa del idioma español, ni se comenta.

 Sobre la amenaza real de los secesionismos, ni un sola mención.

 Ni se habla de la defensa de los españoles residentes en comunidades secesionistas.Y………….

 ¡Ah!. Este programa podría ser confeccionado por un partido que se presentara a la elecciones de Burkina Faso (capital Ougadougou), ya que, en sus 56 páginas, no aparece ni una sola vez la palabra España. Imaginamos que para la señora Barquero y sus acólitos pronunciarla y, lo que es más grave escribirla, sería síntoma de facha, totalfobo, intolerante, machista y todos los epítetos que se les puedan ocurrir. 

Señora Barquero, disfrute de la saga completa del Planeta de los Simios y, si puede y quiere, piense un poco más en sus compatriotas españoles, si españoles, cuyos derechos a usted le traen al pairo.

 Entiendo que el final de la película le haya dejado un mal sabor de boca, ya que el protagonista se va, montado a caballo (sacrilegio), con una humana, y no con la Dra. Zira, con la que usted seguramente se sentirá identificada. Pero ¡qué le vamos a hacer!, los seres humanos somos así de desagradecidos. Menos mal que usted hará lo posible por cambiarnos.

Fdo.: Luis Andrés Cisneros. 

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