5.11.16

Escudo de la STASI (Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA)

Luis Cisneros
En la extinta República Democrática Alemana (RDA), y a partir del 8 de febrero de 1950, que fue cuando se creó, existía un organismo que se encargó de la vigilancia, tanto dentro de sus fronteras como fuera de ellas y de que se cumplieran, a rajatabla, los férreos postulados y directrices de los dirigentes comunistas. Su nombre, abreviado era la STASI, acrónimo de Ministerium für Staatssicherheit (Ministerio para la seguridad del Estado).

Este cuerpo, hecho a imagen y semejanza del KGB soviético, llegó a ser muy temido por los habitantes de la RDA por su labor de proselitismo y exceso de celo en hacer que se cumplieran, a rajatabla, las consignas de la dictadura comunista imperante en la época.

Tenía una plantilla fija de 95.000 empleados, más una red de informadores de una 200.000 personas. Se calcula que más de 650.000 ciudadanos informaron contra sus propios vecinos durante los casi 40 años de su funcionamiento (se disolvió en 1990).

Su penetración, en los estamentos de la vida civil de la RDA, abarcaba todos los aspectos del país, desde las fábricas a las organizaciones agrarias, y desde la escuela hasta los ámbitos deportivos. Nada se escapaba a los ojos de la STASI.

Y todo ello, amparándose en la necesidad de que sus acciones eran beneficiosas para el conjunto de la nación. Explicación que se repite machaconamente en todos los comportamientos que atentan contra la libertad de los individuos y en regímenes poco democráticos.

Todo ello pasa por “adornar” convenientemente las palabras que se utilizan, y hacerlas atractivas e inocentes ante las personas a las que van dirigidas. Todo estudiado y lanzado con textos que desprenden candor y promesas de recompensas merecidas.

 La Universidad Jaime I, de nuestra ciudad, está promocionando, de manera premeditada y haciendo que piensa sólo en el beneficio de sus alumnos y lo que es más preocupante, discriminando a un importante colectivo, en la promoción del Voluntariado Lingüistico. Eso sí, en valenciano y/o catalán.

Lo que se trata es de que el español, como lengua hablada por más de 500 millones de personas en todo el mundo, sea marginada y erradicada del ámbito universitario y pase al más absoluto de los ostracismos.

Es curioso que, en las páginas web de la propia Universidad y del Voluntariado, presumen de que es “una forma de poder defender el uso del valenciano, inglés u otra lengua extranjera”. Eso quiere decir que, en España y en pleno Siglo XXI, ¿el español se considera lengua extranjera?.

Pone mucho énfasis en luchar contra lo que ellos denominan “Agresión Lingüística” y, les dejo a continuación lo que ellos denominan Protocolo de actuación en caso de que alguien no te atienda en valenciano y/o catalán

Cal deixar ben clar un fet inqüestionable: tenim tot el dret a viure en valencià al nostre país. La nostra llengua no sols hi és oficial sinó que és reconeguda com la pròpia. Que una llengua siga oficial vol dir que és llengua de les administracions i les institucions i que aquestes la tenen com a vehicle normal de comunicació interna, entre elles o d’elles amb els ciutadans. L’oficialitat del català comporta, doncs, que, com a ciutadans, podem exigir a qualsevol administració que ens atenga en aquesta llengua, tant si ho fem oralment com per escrit. Com a ciutadans individuals, l’oficialitat implica que podem usar-la davant qualsevol altra persona o entitat i en qualsevol situació sense que se’ns puga denegar la comunicació per raó de la llengua que usem ni se’ns en puga demanar cap traducció. Tot això dins el territori del País Valencià. Finalment, cal dir que no existeix cap deure constitucional d’usar el castellà. De vegades, algú ha invocat la Constitució espanyola amb l’argument –radicalment fals– que aquesta imposa el deure d’usar el castellà. Allò que la Constitució imposa és el deure de conèixer –no pas d’usar– el castellà. Per tant, en cap cas, ningú no ens pot obligar a parlar en castellà.

Es mucho más extenso, incluso acaba diciendo que tienes que denunciar al empleado y/o funcionario que no te atiende en ¿catalán?. Además incurren en errores graves (otros los llamarían mentiras). El español (o castellano) sí es oficial ya que la administración autonómica, mal que les pese, también es Estado. También se pasan por el forro de sus caprichos (otros lo llamarían ignorancia consentida) el nombre de Comunidad Valenciana, denominándola País Valencia, qué, al no existir como tal, es imposible que tenga derechos.

Además los que participen en el uso del valenciano y/o catalán tendrán créditos que les servirán para las notas de su carrera. Es el paso previo a descontar créditos por el uso del español Eso sí, lo disfrazan con frases como: “Colabora a mejorar el uso de las Lenguas en la UJI”. Curiosa forma de usar el plural cuando se refieren únicamente a una lengua.

 Los métodos de la STASI no están erradicados, siguen vigentes si nos atenemos a los atropellos a la libertad de los españoles que promocionan desde la UJI. Deberían ser más valientes, quitarse las máscaras y, con decisión y consecuencia con sus ideales liberticidas, declarar ilegal el español, o prohibir su uso.

Pero claro, esto último igual les supone una merma sensible en la aportación económica que reciben de las instituciones estatales y, por ende, españolas. Y eso es otra cosa. Recordemos “La pela es la pela”.

 Lo verdaderamente triste es que desde, lo que debería ser un templo de la libertad, la convivencia y del intercambio de conocimientos, se transmitan la intolerancia y el recorte de libertades.

 Les animo a que entren en la página web de la UJI y podrán ver, en primera persona, hasta donde se puede llegar con tal de atacar y fomentar el odio hacia todo lo español.

Finalizo con lo que no es políticamente correcto decir: ¡¡VIVA ESPAÑA!!



Luís Andrés Cisneros

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