11.4.16

Yo soy “Ana Moreno”

Luis Andrés Cisneros
Estamos sujetos al Imperio de las modas y el lenguaje no escapa a ser esclavo de lo más “in” y de lo que “se lleva”. En los últimos meses estamos asistiendo a la proliferación de la tan manoseada frase: “Yo soy, Charlie, Paris, Bruselas…..”, convirtiéndose esta frase, con su nombre correspondiente, en sinónimo de solidaridad y apoyo a ciertas víctimas de actos de terrorismo o injusticias manifiestas.

 Pue bien, yo, desde este momento, lanzo mi frase con fuerza y a los cuatro vientos para decir: “Yo soy Ana Moreno “. La pregunta que surge ante esta expresión es: ¿Y quién es Ana Moreno? 

 Sencillamente, una madre de familia española que está sufriendo el acoso despiadado de las autoridades autonómicas (¿o habría que decir secesionistas?) de Cataluña, con el abandono más cobarde y rastrero del Gobierno de la nación, y eso en pleno Siglo XXI. Sí, queridos lectores, en el siglo en que palabras como las que siguen, están en boca, a diario, de los políticos que rigen nuestros destinos.

 Ahí van esas palabras: Igualdad, Sostenibilidad, Respeto, Libertad, No al Racismo, No a la Xenofobia, Tolerancia Cero, Derecho a decidir, No a la Ley Mordaza, Laicidad, Violencia de género, Memoria Histórica, Welcome Refugies, Inmersión Lingüística, y así, miles y miles de palabras huecas que suenan bien dentro del lenguaje, que se ha dado en llamar políticamente correcto, y que sólo sirven para tapar una serie de atentados contra la verdadera libertad de los españoles.

 Pero, centrémonos en la historia de Ana Moreno. Es una persona casada, con dos hijos y que reside en la localidad ilerdense de Balaguer. Y que, tanto ella como su marido, han cometido el “abyecto pecado” de pretender que, a sus hijos, se les enseñara también en español.

Hizo la correspondiente solitud y ahí empezó su calvario particular, tanto el suyo cómo de sus hijos. Desde la Dirección del Colegio Gaspar de Portolá, como desde el departamento de Enseñanza de la Generalidad de Cataluña, como desde la misma AMPA, se inició un “acoso y derribo” dirigido a la propia Ana Moreno, como a su familia. 

 Incluso un mal llamado medio de comunicación digital, saltándose todos los códigos éticos imaginables, publicó el nombre de los padres y de los niños, iniciándose entonces una campaña de escraches a toda la familia. Es más, el negocio que tenían en dicha localidad, que se dedicaba a celebrar fiestas infantiles, no se libró del boicot y, a las pocas semanas, tuvo que cerrar sus puertas. 

 Se les acusaba de “cuestionar el modelo de inmersión lingüística”. ¡¡Habrase visto semejante desfachatez!! La cosa llegó más lejos, ya que algunos padres llegaron a recomendar a sus hijos que no tuvieran ningún tipo de relación con esos niños. Y, por si faltara algo, CiU, ERC y CUP, junto con los profesores del Centro y la AMPA convocaron una manifestación, en las puertas del colegio, argumentando que esta familia pretendía erradicar el catalán.

 Esta valiente familia, ante el cariz que tomaban los acontecimientos, y ante la recomendación del propio Departamento de Enseñanza encaminada a que los padres retiraran su petición “por el bien de sus hijos”, se vio en la necesidad de sacar a sus hijos de dicha escuela y matricularlos en un centro privado de Lérida, a más de 30 kilómetros de su residencia, donde si les imparten clases en español y catalán. Ana Moreno, junto con Agustín Fernández, de Mataró y Ana Losada, de Hospitalet, que se encuentran en la misma situación de intolerancia e indefensión, y gracias a una iniciativa del Europarlamentario ex de UPyD, Enrique Calvet, pudo explicar su drama en el Parlamento Europeo. Algo que ha sido, asombrosamente, silenciado por la censura de lo “políticamente correcto”. ¿Este drama, que está ocurriendo en España en estos momentos, no nos empuja a decir “Yo también soy Ana Moreno”? ¿o Agustín Fernández, o Ana Losada? ¿Es el futuro que nos depararán las ocurrencias liberticidas del Sr. Marzá? ¿Por qué los partidos políticos adoptan posturas cobardes ante hechos denigrantes como éstos? ¿O, cómo se nos intenta vender ahora, hay escraches buenos y malos? 

 Que nadie se llame a engaño, este es el resultado de las perniciosas Autonomías.

Yo también soy Ana Moreno y quiero que se respete la libertad de los españoles 

Luís Andrés Cisneros

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