14.12.16

Spain is different

Luis Andrés Cisneros
Cuando en 1962, el entonces Ministro de Información y Turismo, D. Manuel Fraga Iribarne, auspició una campaña internacional para atraer al visitante extranjero a nuestro país, creó un eslogan, “Spain is different”, que ha sobrevivido al paso del tiempo.

Al mismo tiempo, y como complemento necesario a dicha frase publicitaria, impulsó la creación de unos alojamientos hosteleros de gran nivel y que, hoy en día, siguen siendo un referente de calidad en la oferta turística y gastronómica de España, me estoy refiriendo a la Red Nacional de Paradores de Turismo.

Posteriormente tuvo una prolífica carrera política, ocupando diversos cargos, desde embajador en Londres hasta Presidente de la Junta de Galicia, pasado por varios otros cargos y siendo miembro fundador de AP, predecesora del actual PP.

No vamos a hacer un extenso repaso de su vida, ya muy conocida, vamos a centrarnos en que durante los años 1977 y 1978, se encarga junto a otros (Gabriel Cisneros, Miguel Herrero, José Pedro Pérez-Llorca, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé y Miguel Roca) de la redacción de la Constitución española.

 Con independencia de grandes lapsus como el referente al artículo 2, al reconocer tácitamente la palabra nación “se reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”, se refieren a España, colocaron el mecanismo para la desintegración del país”, poco podían imaginar que estaban alumbrando un texto que sería ignorado, vilipendiado, incumplido y mancillado por aquellos que estaban destinados a velar por su cumplimiento.

En estos momentos, todos los partidos políticos con representación parlamentaria tienen, como objetivo principal, la modificación de nuestra actual Constitución. Pero, curiosamente, ninguno hace nada por que la misma se cumpla.

Sin ir más lejos, esta pasada semana se celebró el Día de la Constitución, con una serie de actos, en lo que fue denominador común desde las ausencias de funcionarios políticos que tenían la obligación de estar, hasta las declaraciones vejatorias hacia la Carta Magna por parte de los que cobran, y bien, gracias a dicha Norma de Leyes.

 También asistimos diariamente, y más en los últimos años, a incumplimientos palpables y evidentes de lo que marca la Constitución, sin que nadie, absolutamente nadie, haya hecho algo por evitarlo, o por aplicar lo que figura en artículos para reconducir situaciones anómalas,

Es más, todos los que se han saltado a la torera los preceptos constitucionales, han acabado siendo premiados con más prebendas y más recursos económicos (pregúntenselo, por ejemplo, a los políticos catalanes). Esto se ha convertido en una carrera para ver quién la incumple más, con el único objetivo de sacar un rendimiento dinerario.

“Spain is different” hasta en eso, en descojonarse abiertamente de las normas que marcan la convivencia entre sus habitantes. Todo ello facilitado y alentado por la desidia más absoluta de los que viven opíparamente del Estado, al que ellos se empecinan en degradar.

 La pregunta que surge es la siguiente: ¿Para qué queremos reformar la Constitución? ¿Será para incumplirla desde el primer día?, ¿Será para guardarla en un cajón y no acatarla?, ¿Será para tener un Tribunal Constitucional con sus correspondientes asesores? ¿Será para que ciertos “gilipollas esféricos”, sigan atacándola?

De todos es bien sabido que hay países (Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Israel u Omán) que no tienen Constitución, y hay otros (Corea del Norte) que más que una Carta Magna parecen Guías Telefónicas, por su extensión). En los primeros casos, se sustituyen por una serie de Leyes y Preceptos. Pues bien, para seguir demostrando que “Spain is different”, podríamos hacer algo distinto, transversal, de género, solidario, sostenible etc. etc. como redactar una Constitución con un solo artículo y una Disposición Final, qué quedaría como sigue:

Artículo Único: “En España cada uno podrá hacer lo que le dé la gana”

Disposición Final: “Si incumple el artículo no le pasará nada (Preguntar a Puigdemont)”

Efectivamente, ahora sí que “Spain is different”, exclamarán en el vasto mundo. Y saldremos destacados en Google al buscar “países con una Constitución de un solo artículo”. Y asistiremos a una gran fiesta con todos los partidos políticos, satisfechos por haber llegado a un consenso tras un duro diálogo, pero fructífero. De esta forma, se acabaron los problemas con los secesionistas.

Pero como siempre habrá alguien que no esté de acuerdo, a los dos meses añadirán una disposición transitoria que rezará:

Disposición Transitoria (o Definitiva): “Los salarios y prebendas políticas son inviolables”

Y entonces sí, entonces todos contentos y felices, salvo, probablemente, los que sostenemos este tinglado.

Definitivamente Fraga tenía razón en los años 60 “Spain is different”

A pesar de ellos ¡¡VIVA ESPAÑA!!

Luís Andrés Cisneros

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